Y en todo ese tiempo no se me ocurrió ni una vez que el problema no era el desagüe.
Por: Ana M. · Relato en primera persona · Actualizado en septiembre 2026
Tiempo de lectura: 4 min
Siempre igual. Me duchaba, el plato se iba llenando y a los dos minutos tenía el agua por el tobillo.
Me agachaba, miraba el desagüe y ahí estaba: un ovillo mojado tapándolo entero.
Y yo hacía exactamente lo mismo cada vez. Me apartaba dos pasos, me cruzaba de brazos y lo llamaba a él.
"Quítalo tú, que me da asco."
Él nunca decía nada. Se subía la manga, lo quitaba y seguíamos con la noche.
Un martes lo estaba mirando desde la puerta y me di cuenta de una cosa tonta: ese pelo era mío. No era suciedad, no era cal, no era una avería. Era mi pelo, todas las semanas, en cantidad suficiente para atascar una tubería.
Y durante meses yo lo había tratado como un problema de fontanería.
→ Lo que descubrí cuando dejé de mirar el desagüeEso es lo que más rabia me da al contarlo. Que sí gasté dinero. Solo que lo gasté en el sitio equivocado dos veces seguidas.
Primero, en el desagüe:
Desatascador químico — 24 €
Cuatro botes en un año. Olía a rayos y duraba tres semanas.
La rejilla atrapapelos — 9 €
Funcionó perfectamente. Ahora el ovillo se quedaba arriba, a la vista.
El muelle de desatascar — 12 €
Del chino. Lo compré para no tener que pedírselo a él.
El fontanero — 80 €
Vino, sacó lo que ya sabíamos que había y me dijo que no había avería.
125 €
Ciento veinticinco euros en la tubería. Cero en lo que la estaba tapando.
Y en el baño, mientras tanto, tenía el cajón lleno. Champú de farmacia, mascarilla de los domingos, sérum de raíces, ampollas para las semanas malas. Ahí también había ido dinero, y bastante.
Así que me puse a leer. Y lo primero que encontré fue esto:
El pelo que ves en el espejo ya está hecho.
Sale de debajo de la piel, de la raíz. Cuando asoma, esa parte está terminada y ya no se puede cambiar lo que es.
Todo lo del cajón actúa justo ahí: en la parte de fuera, en el pelo que ya salió. Y hace lo que puede hacer, que es cuidar lo que ya hay. No es un timo. Es que un champú es un champú.
Los dos gastos tenían el mismo defecto. Ninguno llegaba al sitio donde se decide.
→ Esto es lo que se toma, no lo que se echaSe está formando en este momento, debajo de la piel, con lo que le trae la sangre. Ese sí se puede acompañar. Y ahí hay tres cosas que le quitan el turno:
1. Las hormonas, que se mueven solas
El posparto, la píldora que dejaste, la tiroides, la perimenopausia. Y no te avisa el mismo mes: lo ves tres meses después, cuando ya no lo relacionas con nada.
2. Lo que le llega cada día
Y esa sangre lleva lo que comiste, no lo que te propusiste comer. Entre las prisas, las comidas fuera de casa y la dieta que empiezas cada enero, esa lista varía en silencio.
3. El cansancio de una vida normal
Cuando vas sin batería, el cuerpo reparte lo que tiene por orden de urgencia: primero el corazón, el cerebro y los músculos. El pelo cobra el último.
Ninguna de las tres se arregla con un bote en la ducha, y desde luego ninguna se arregla con un desatascador. Las tres pasan por dentro.
Aquí también hay mucho bote bonito. Esto es lo que acabé mirando, después de descartar unos cuantos.
Beauty Bloom cumple las cuatro. Fue el que me compré. Y sigo usando mi champú, que para eso está.
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Semana 1 — Todavía no se ve nada
Lo que sale ahora se formó antes de empezar. Que no se note es lo esperable.
Mes 1 — Los primeros cambios
La mayoría empieza a notar algo cerca de la raíz, que es por donde sale lo nuevo.
Mes 2 — Se consolida
En el primer mes es una impresión. En el segundo ya se sostiene.
Mes 3 — El primer ciclo entero
Unos tres centímetros formados ya con el aporte diario cubierto. Tres meses es el mínimo honesto para valorar cualquier cosa que tenga que ver con el pelo.
Y dos cifras que me quitaron el susto:
50 a 100
Los pelos que se sueltan al día sin que pase nada. En otoño se puede llegar al doble durante seis u ocho semanas. Sí: eso es suficiente para atascar un desagüe.
1 cm
Lo que crece el pelo al mes, más o menos. Por eso esto se mide en meses y no en semanas.
Un bote es un mes. Después decides tú, cuando lo veas.
→ Empezar por dentro: ver el bote"No es magia pero se nota más brillo en el pelo."
"He estado tomando estas gomitas durante un mes y ya siento un cambio. Solo puedo recomendarlas!"
"Buen producto calidad/precio con buenos ingredientes y sin colorantes artificiales."
¿Cuántos pelos al día son normales?
Entre cincuenta y cien. En otoño se puede llegar al doble durante seis u ocho semanas. Que el desagüe se atasque no significa por sí solo que pase algo raro: significa que tienes el pelo largo y una tubería estrecha.
¿Entonces tiro el champú?
No. El champú cuida el pelo que ya ha salido y eso hay que seguir haciéndolo. Lo de dentro es para el que aún no ha salido. Son dos cosas distintas, no una en vez de la otra.
¿Cuándo debería ir al médico?
Si dura más de tres meses, si se concentra en una zona o si viene con otros síntomas. Una gominola no sustituye eso y nadie debería decirte que sí.
¿Cómo se toman?
Dos gominolas al día, con o sin comida. Sabor frambuesa, sin pastillas ni mal trago.
¿Llevan azúcar?
No. Beauty Bloom es sin azúcar, vegana y con sabor a frambuesa.
¿Cuánto dura un bote?
Un mes: 60 gominolas, dos al día. Y el envío es gratis.
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